Los 10 (+1) libros que más me gustaron en 2024

1 – Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

Escribo en el avión nada más terminar de leer #Americanah y seguro serán palabras afectadas por la emoción, si me ha llevado casi dos meses leer esta novela de 600 páginas, si en algunos momentos sentía que no avanzaba o que se me hacía un poco larga era porque me ha pillado en un momento de cambio profesional muy exigente que condicionaba su lectura, pero sin duda se trata de una novela maravillosa, con dos personajes, Ifemelu y Obinze maravillosos, con su historia de amor maravillosa, y con esa mirada, que solo puede ser africana, y que nos muestra otra manera de entender el mundo, otra manera de pensar, de observar, de deducir. Cómo me gusta, o cómo me interesa, o cómo me apasiona África, sus puntos de vista, sus fortalezas, sus terribles y terribles miserias y sus contradicciones. Qué buena es #ChimamandaNgoziAdichie, cómo me ha hecho sumergirme, identificarme, comprender la identidad y la individualidad de sus personajes a lo largo de sus vivencias de emigrantes en Estados Unidos, en Londres, y en su regreso a Lagos-Nigeria. Qué fantástica lectura y qué final tan emocionante, el corazón me ha dado un vuelco al terminar de leer la última frase, el libro me ha saltado entre las manos por el shock y se me han escapado las lágrimas, porque en esa última frase estaba maravillosamente concluido la esencia, la mirada, la identidad, los caminos y el amor que impregnan y transmiten fantásticamente estas 600 páginas de pura literatura. ¡Leer es vivir!

Y justo la he acabado y resulta que ahora vamos a aterrizar, ¿pero ya? Cuatro horas desde Londres absolutamente inmerso en la novela. ¡Qué fantástico viaje!

2 – Mañana en la batalla piensa en mí, y Corazón tan blanco (relectura), de Javier Marías

MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MI

Me ha encantado Mañana en la batalla piensa en mí, más incluso que Corazón tan blanco (que había leído hace casi 30 años y del que guardaba un grato recuerdo) y he vuelto a leer. Ambos con el matrimonio como figura central, el primero sobre el engaño, el segundo sobre las sospechas, las desconfianzas y los secretos del pasado. El primero sobre lo que ocurre, pero que si no se sabe, ni nadie lo ve, si no se nombra, igual es que no ha ocurrido; el segundo sobre lo que quizás sea mejor no saber, lo que es mejor no escuchar. Y entonces, una vez oído, o una vez descubierto el engaño, ¿qué es lo que sucede? ¿Cómo nos ubicamos ante la nueva situación?, ante ese dilema, lo que parecía seguro resulta que ya no lo es, y hay que seguir viviendo.

También me ha gustado en Mañana en la batalla piensa en mí, el hecho de verse inmerso en una situación totalmente inesperada, que quizás pueda cambiarte la vida, y cómo se reacciona ante esa situación, cómo te obliga a la reflexión, también a la filosofía, y a tener que decidir tus siguientes pasos como si fuera una nueva aventura, no necesariamente placentera, no necesariamente dolorosa, pero sí completamente incierta.

Y también me ha sorprendido, más recurrente en Corazón tan blanco y algo menos en Mañana en la batalla piensa en mí, las opiniones que el protagonista realiza sobre las mujeres en general, seguro polémicas, seguro bien meditadas por el autor, seguro que observadas con otro bagaje más de 30 años después de haber sido escritas.

Literatura sobre lo que somos, sobre las sombras de la existencia.

3 – La traducción del mundo, de Juan Gabriel Vásquez

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Devorar #Latraduccióndelmundo en un día es una muy mala acción, la sabiduría que rezuma este ensayo sobre el deber y la tarea del escritor, sobre cómo el escritor traduce el mundo, cómo traduce la vida, merece una lectura mucho más sosegada. Que, por supuesto, vendrá a continuación. #JuanGabrielVásquez, como siempre, domina su oficio de manera brillante.

4 – La escritura como un cuchillo, de Annie Ernaux

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Me encantaron las motivaciones de Annie Ernaux para escribir, su manera de vivir la escritura, poniendo al desnudo el dolor, la alegría, la complejidad de existir. La prisión es el exterior, la vida ahí fuera; la libertad es el despacho en el que me encierro a escribir, porque es solamente ahí donde reside la verdad.

5 – El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

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Terminé de leer esta novela en la cima de una montaña en el Pirineo catalán, con las cumbres nevadas, y esto fue lo que escribí entonces:

Imposible encontrar un lugar mejor para acabar #Eldesiertodelostártaros, de #DinoBuzzati, una experiencia literaria llevada a la cumbre, casi como si me encontrara en la misma fortaleza donde se desarrolla la historia, esperando eternamente la llegada de los enemigos. Si lees esta novela con veintipocos años igual te cambia la vida, y si lo haces con cincuenta y tantos, también tiene sus grandes dosis existencialistas. Plantea esas preguntas que nos hacemos siempre, o que al menos deberíamos hacernos si de alguna manera nos sentimos identificados con su protagonista. Siempre hay decisiones que nos arrepentimos de no haber tomado, siempre hemos tenido miedo a tomarlas y hemos buscado refugio en una fortaleza. Me ha encantado.

6 – Una sola vida y El mejor libro del mundo, de Manuel Vilas

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En dos ocasiones he tenido que entrevistar a Manuel Vilas, en el 50 aniversario de la librería Lemus en 2023 y este año en la Feria del libro de Fuerteventura. Conozco una parte de su obra. Me ha gustado mucho su poesía reunida en «Una sola vida», donde el autor, de una manera descarnada y directa, nos muestra su manera de entender la vida, además de algunas experiencias vitales. No todos sus poemas, pero tiene muchos que me han atrapado y también con los que me podía sentir identificado. Vilas huye de la normalidad, porque ha visto que esa normalidad inventada se convertía en un martillo que aplastaba a todo aquel que tenía su original manera de ver la vida.

Lo mismo ocurre con «El mejor libro del mundo», donde Vilas reflexiona sobre su mundo literario y su actitud frente a la literatura tras haber cumplido los 60 años, y haber pasado de ser un escritor ignorado, alcoholizado, y desconocido, a ser un escritor renovado, respetado tras el éxito de su novela Ordesa y todo lo que vino a continuación. ¿Cuál fue la clave para ello? Abandonar su trabajo fijo a los 50 años, abandonar la seguridad de su nómina como profesor en Aragón, e irse a vivir a Madrid, a la aventura y a lo incierto de Madrid, para tratar de ganarse la vida con la literatura. Y lo consiguió, aunque esa aventura todavía no ha terminado.

7 – La luz difícil, de Tomás González

La luz difícil

No sé si leyendo esta frase suelta, fuera de su contexto, genera la punzada de emoción que sentí al leerla:

«Cuando pienso en eso y siento la ausencia de Sara y el frío de esta, la inevitable soledad de la vejez humana, debo recostarme un rato, apagar el alma unos minutos como soplando una vela y dormir«

#Laluzdifícil, del colombiano #TomásGonzález, nos regala decenas de punzadas emotivas. Una novela sobre la tristeza de la muerte, que en realidad habla de la belleza de la vida. Leo muchas reseñas y comentarios 5 estrellas sobre ella, a mi juicio tiene una descompensación entre las dos historias que cuenta, pero sin duda se trata de una emotiva lectura, para leer despacio, paladeando y sintiendo la emoción de la palabra escrita.

8 – Hombres puros, de Mohamed Mbougar Sarr

Terminada esta novela sobre la homosexualidad en Senegal (en África), Editorial Anagrama, me acuerdo de dos conversaciones a propósito de la literatura. Una con el colombiano Juan Gabriel Vásquez que escuché en la pasada feria del libro de Sevilla, Vásquez hablaba sobre la influencia de la literatura en el humanismo, esas novelas que tratan de personas distintas a nosotros, que nos obligan a reflexionar sobre ellas, otras realidades que conocemos y con las que empatizamos gracias a la literatura. Un vínculo poderoso: literatura y humanismo.

Pero también me acuerdo de otra conversación entre dos grandes escritores, Philip Roth y Milan Kundera, en la que este último señalaba que “la estupidez de la gente procede de tener una respuesta para todo, la sabiduría de la novela procede de tener una pregunta para todo. El novelista enseña al lector a aprehender el mundo como pregunta. Hay sabiduría y tolerancia en esa actitud. En un mundo edificado en verdades sacrosantas, la novela está muerta. El mundo totalitario, se base en Marx, en el islam o en cualquier otro fundamento es un mundo de respuestas, en vez de preguntas. En él no tiene cabida la novela”.

Yo prefiero el mundo donde tiene cabida la novela. Yo prefiero el mundo que tiene una ambición humanista, y el otro mundo, el que no reconoce, ni aprehende, ni empatiza, ni respeta, que no admite el cuestionamiento de las preguntas, ese mundo totalitario en el que no cabe la novela, es un mundo alejado de la sabiduría y de la tolerancia, es el mundo de la barbarie, es el mundo que refleja #Hombrespuros, esta novela sobre lo que sucede con la homosexualidad en Senegal (en África) escrita por el senegalés #MohamedMbougarSarr.

¿Acaso esta novela podrá tener eco en Senegal y ayudar a superar la barbarie en busca del humanismo?

9 – La Laguna, un aperitivo infinito, de Juan-Manuel García Ramos

En unos días entramos en 2025 y el siglo XX queda tan lejano, los que nacieron en el siglo XXI ya cumplen 25 años, háblales a ellos de ese siglo XX, les sonará decimonónico. Atrás quedaron sus temas, lo que conversaban los contertulios de esta charla lagunera, de este aperitivo infinito que pudo tener lugar en algún año del inicio de la década de los ochenta de ese viejuno siglo pasado.

Filosofía, pensamiento, ideologías, totalitarismos, guerras, cristianismo, historia, identidad, ¿de verdad que todo eso es viejuno? Aquellos temas que se debatían en La Laguna, herencia de los ilustrados, Viera y Clavijo, Agustín de Betancourt, Juana del Hoyo, la enriquecedora práctica de la conversación. Los surrealismos, Gaceta del Arte, el Generalísimo, los supervivientes y los obligados reconvertidos. La Universidad, el teatro ambulante confrontando el mundo, el cabaret; y también los excesos del desarrollismo, el analfabetismo y el urbanismo así juntos sin una coma que los separe. Los micro mundos, los laguneros, los chicharreros y los antichicharreros, las rivalidades localistas y también el ninguneo de lo local, el artista, el escritor que conoces, que es tu vecino, no te genera ningún interés, en eso no hemos cambiado mucho, ni qué decir si la que escribe es una mujer, Nivaria Tejeda, Mercedes Pinto. Los lupanares, el alcohol, las librerías, la pírrica gestión cultural. Y los estudios canarios, la emigración a América y sus emigrantes fundadores de nuevas ciudades, los puertos francos, el Atlántico y el mestizaje como escultores del carácter, de la identidad, de la atlanticidad. ¿Pero acaso todo esto le importa a alguien?

Qué lejos queda ya pese a que hoy, tan modernos, seamos su consecuencia y su resultado. La palabra tertulia podría desaparecer pronto del diccionario, no se usa desde finales de los ochenta, y ahora está moribunda, enterrada ¿por el individualismo?, por la indiferencia, y por la adicción a las pantallas asesinas del pensamiento. Pero si existiera aún, si renaciera como un brote en el tronco de un pino quemado, ¿cómo sería esa tertulia? ¿Cómo sería una conversación como aquella en pleno siglo XXI, en 2025? Creo que la enjundia de esta identitaria e interesante conversación lagunera y canaria merecería una segunda parte.

10 – Solito, de Javier Zamora

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Aquí me encuentro, con #Solito, metido de lleno en este viaje literario desde El Salvador hasta la frontera con EEUU, casi como si fuese un mojado más. Viajo con ellos (y con el niño de 10 años protagonista) a través de las páginas, entiendo su miedo, entiendo su terrible miedo, pero juego con una inmensa ventaja: mi pasaporte me mantiene a salvo. Ese gran privilegio con el que nací, como si fuese una excelente herencia.

Publiqué ese párrafo en Facebook, muchos pensaron que estaba de verdad en ese terrible viaje, y sí lo estaba, pero a través de sus páginas. Durante toda la lectura siempre presente del gran privilegio que tenemos, por haber nacido en donde hemos nacido, y por contar con ese pasaporte que nos posiciona mejor en la vida y en el mundo. La literatura sirve, entre otras muchas cosas, para ponerse en el lugar del otro, y para ser conscientes de quiénes somos.

+ 1: Kemal Ataturk, padre fundador de Turquía, de Alexandre Jevakhoff

Kémal Atatürk: Père fondateur de la Turquie

Desde que viajé a Turquía hace más de veinte año y conocí la figura de Kemal Atatürk, siempre he tenido curiosidad por leer su biografía. Fue el primer libro que leí este año. Es impresionante la labor que hizo Kemal Atatürk para construir un nuevo país tras la caída del imperio Otomano. Sorprendente el cambio de paradigma, constituir un estado laico en un país musulmán. (Y que me perdonen mis amigos armenios, ya que lo acusan de ser el negacionista de aquel terrible genocidio de 1915). Atatürk un personaje clave en la historia y en la geopolítica de la región.

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