Mariposas negras, nominada a mejor película de animación

Ya sea como consejero delegado de la empresa pública Proexca, desde la cual apoyamos al sector audiovisual de Canarias para promover esta industria que tan buenos resultados está cosechando en las islas, ya sea como espectador, lector o escritor que, con menos periodicidad de la que me gustaría, publica reseñas sobre películas o novelas que me generan interés; ya sea por una cosa o por la otra, Mariposas negras, la película de animación del canario David Baute (guion de Yaiza Berrocal) me ha encantado.

Aunque se me hace difícil afirmar que una película “me ha encantado” cuando realmente está contando una historia tan dura; una historia o tres historias, porque Baute acude a conformar una película contando tres historias al mismo tiempo, esa fórmula que ya de entrada a mí me atrae, que me predispone positivamente, y que tanto he disfrutado por ejemplo con directores como Iñárritu y Arriaga: Babel, Lejos de la tierra quemada, Amores perros. Contar tres historias a la misma vez y hacerlo bien garantiza un excelente ritmo de narración, como sucede en las películas citadas y sin duda, en Mariposas negras.

Tres historias que cuentan una sola historia: Baute nos narra las gravísimas consecuencias que está provocando el cambio climático en las zonas del planeta más afectadas, la pobreza que ello genera y la necesidad y la obligación y la única esperanza que es la huida. La forzada emigración como única vía de tantos seres humanos para intentar ser capaces de vivir una vida digna, con todas las implicaciones y dificultades que ello conlleva (económicas, culturales, sociales, de género, reflejadas en la película). Un viaje que se remonta al inicio de La Historia de la humanidad y que se extiende también al futuro, ya que se trata, obvio, de una realidad de antes, de ahora y seguramente de siempre.

Mientras veía la película me pregunté si acaso la unión de esas tres historias para contar una sola historia (o una sola Historia) nos estuviera contando, además, otra cosa.

¿Y cuál es esa otra cosa?

En la escritura de varias de mis novelas siempre ha estado presente la figura de Shopenhauer y su teoría del dolor del mundo, en mi caso enfocado desde la relación entre el dolor y la conciencia o el conocimiento, pero la reflexión del autor prusiano abarcaba mucho más: La universalidad del dolor, «los infinitos padecimientos surgidos de la esencial miseria de la vida y de los que por doquier está el mundo saturado”. “La Historia nos muestra la vida de los pueblos y no halla otra cosa que narrar sino guerras e insurrecciones; los años de paz se dan sólo muy raramente, como breves pausas o intervalos entre acciones bélicas”. De todo eso escribía Shopenhauer en su tiempo, 1788-1860, y era normal que pensara así, ya que toda la Historia de Europa hasta la llegada de la Unión Europea es una Historia de guerras, y por tanto, de dolor y sufrimiento.

Arthur Shopenhauer

Nosotros que pensábamos (o preferimos pensar) que todo ese pesimismo era cosa del pasado y no queremos darnos cuenta de que continúa siendo muy actual, y que esas eternas guerras de entonces que condenaban la existencia del hombre al dolor sean, en esta película, las consecuencias del cambio climático, de la desertificación, de la intensidad de los huracanes, de la subida del nivel del mar haciendo desaparecer territorios y tierras de cultivo; y ello unido a la persistente pobreza y al ya numeroso grupo de los desheredados de la tierra (the bottton million, los denominó Paul Collier), hace que asistamos, en la pantalla del cine, a lo que para una buena parte de la población mundial es una realidad: el dolor como destino.

Seres humanos condenados a lo que decía Shopenhauer, pero dos siglos después.

Podemos mirar hacia otro lado, y ellos seguirán cruzando las fronteras. Podemos mirar a otro lado, y por eso Baute ha realizado esta película.

Y además se trata de una película muy bien hecha, fantásticas sus imágenes, especialmente me han gustado las que se utilizan para narrar la escena de lucha en África, una mezcla de expresionismo y expresionismo abstracto, arte puro. O las decenas de detalles cinematográficos: de fondo “Libertad, Igualdad, Fraternidad” cuando a la inmigrante latina la rechazan en las oficinas de inmigración en Francia. O las muñecas rusas que están en el mostrador como si cada uno de esos inmigrantes fueran la repetición de una historia infinita.  O el anuncio de una familia blanca tan guapa, tan rubia, tan venturosa, que se ve desde la ventana de la casa llena de cucarachas donde se alojan los inmigrantes latinos, ese anuncio que poco a poco se va difuminando. O las aspas del ventilador amenazante y el teléfono que suena en la oficina de Calcuta. Cierra los ojos, le dice la madre keniata a su hija para que se duerma antes de dirigirse al Ebony Aphrodite.  La misma madre que previamente ha tenido que vender su collar, su identidad, por unas pocas monedas a una turista, a Occidente.

Pero sobre todo me ha encantado ese extraordinario y sorprendente giro final que otorga a la película todo su significado y que ha sido lo que me ha impulsado a escribir esta reseña.

Una teoría para algunos, para millones una realidad, dice el cartel de la película.

Cine denuncia, difícil afirmar que te ha encantado una película que muestra una realidad tan dura, no es placer lo que uno siente al verla sino otra cosa, y precisamente por eso me ha encantado, y precisamente por eso estoy deseando que llegue el 8 de febrero para ver qué ocurre con el Goya a la mejor película de animación a la que Mariposas negras está, con todo merecimiento, perfectamente nominada. Toda la suerte para ella.


PD: dos películas canarias están nominadas a mejor película de animación: Mariposas negras, de Tinglado Films, y SuperKlaus, de 3 Doubles Productions (que aún no he visto).

COMENTARIO TRAS EL 8 de FEBRERO: Mariposas negras resultó ganadora del Goya a la mejor película de animación.

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2 comments

  1. Bueno, no tengo ni la facilidad de un escritor ni la experiencia para una crítica, pero creo que resumes perfectamente la transformación que le ocurre a las mariposas. La verdad es que es un formato inclasificable, pues veo mezcla de documental social con animación, lo cual favorece también que se acerque a más público y sea más cercano para todos. Me llama la atención la crudeza de verse en tierra de nadie, mostrar lo que se deja y lo que se ha escapado. Te genera conciencia, impacto y empatía, quién no sufre al ver ese metamorfismo como les ocurre a las mariposas. No tengo otra comentario que estar de acuerdo en que me ha encantado, que le deseo la mayor de las suertes y éxito en esta fase que ya le ha llevado a estar entre las 35 preseleccionadas para los Óscar. Como le decía a David este fin de semana, soñar es gratis, vamos a por ello.

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