Mi sexta novela: Yo no seré La Implorante

Presentaciones / Sinopsis / Cómo surgió todo

Presentaciones

Santa Cruz de Tenerife, 20 de septiembre de 2024, con Carmen del Puerto.

Las Palmas de Gran Canaria, 13 de septiembre de 2024, con María Jesús Alvarado.

Santa Cruz de Tenerife, 8 de julio de 2024, con Ana Criado y Malandra.

Sinopsis

Han pasado cuatro años desde que Dori tomara la decisión más importante de su vida, ahora, sin embargo, no encuentra el camino a seguir. Recuperar la esperanza implica encontrar a su tía Mila, la mujer que fue su referencia durante su infancia y que un día desapareció sin dejar rastro hace más de veinte años. ¿Qué fue de Mila? ¿Por qué desapareció?

Yo no seré La Implorante es la historia de una mujer que trató por todos los medios de ser coherente consigo misma. Vivimos los últimos años del franquismo, París en mayo de 1968, la turbulencia de la Movida Madrileña, la lucha de Mila enmarcada en la lucha de una época.

Fue la rabia y el coraje de la pintora mexicana Frida Kahlo la motivación que llevó a Dori a tomar decisiones cruciales. Fue la escultora francesa Camille Claudel, su lucha desesperada y su obra, la que sirvió de inspiración para Mila. Dos artistas de finales del siglo XIX y principios del XX, y dos mujeres contemporáneas. ¿Qué comparten estas cuatro mujeres? ¿Están unidas por un destino común?

Pablo Martín Carbajal nos narró el paroxismo de Dori en su primera novela Tú eres azul cobalto. El autor regresa ahora a aquellos personajes con Yo no seré La Implorante. Dos novelas que se leen de forma independiente y que nos muestran que el arte y la vida van siempre de la mano.

Cómo surgió todo

Yo no seré La Implorante: fue así cómo empezó todo: Año 2020, durante la pandemia, mientras estábamos confinados me llegaron por Facebook, en días consecutivos, dos mensajes de dos lectoras que acababan de terminar de leer «Tú eres azul cobalto«, las dos querían saber más de uno de sus personajes: la tía Mila.

No era la primera vez que ocurría, pero aunque alguna vez lo había pensado nunca me había decidido a contar su historia. Entonces algo cambió, no sé si fue la extrañeza y la soledad del confinamiento, pero Mila empezó a aparecer en mis pensamientos de manera constante. En casa tenía unos cuantos libros que había ido comprando por si alguna vez llegaba ese momento, eran biografías de mujeres artistas: Eleonora, Lou, Remedios, Tina, Camille. Conviví con ellas esos solitarios meses, pese a lo incierto de aquel tiempo disfrutaba de su compañía. Fue Camille Claudel quien me atrapó, quien me conmovió, quien me destrozó.

Cuando nos permitieron salir por primera vez (a los que ya teníamos una cierta edad nos tocaba a las 10 de la noche) enfilé decidido la cuesta de mi casa, subí por el barrio Salamanca, continué hasta Barrio Nuevo, atravesé aquellas sinuosas curvas y tomé la rampa de la cumbre en dirección este para llegar al mirador de Los Campitos donde divisé la ciudad, el horizonte, el futuro; continué hasta bajar la serpenteante montaña de Ifara, llegué a la recta de Enrique Wolfson y de ahí directo al punto de partida. La travesía duró tres horas, si me crucé con algún amigo por el camino que me disculpe porque no lo vi. Cuando llegué a casa ya tenía en mi mente todo el mapa de la novela.

Tres horas para pensarla, tres años para escribirla, y ya está aquí: Yo no seré La Implorante. La historia de Mila, una vida inspirada en Camille Claudel.

Todavía tardaré un poco en presentarla, será a principios del mes de julio, pero mi encuentro con ella se producirá antes, en pocos días. Ya siento el vértigo, parece los pasos de un gigante que se aproxima, o quizás sea el aullido del viento que desciende en el abismo. Sea lo que sea ahí está, la ilusión y la incertidumbre, o tal vez el miedo, tan cerca. ¿Qué caminos recorremos juntos Mila, Camille y yo?

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